Sigue sedado, con respirador artificial, mantiene los ojos cerrados, ya no puede hablar, pero se comunica con pequeños gestos de la mano. Así, Micky Rospigliosi se aferraba a la vida ayer, postrado en una cama del hospital de Neoplásicas.
“En la mañana le decía: gordo, tranquilo, todo está saliendo bien. Si te tienes que ir, ándate en paz, porque todo está bien. Ya has luchado bastante, eres un hombre fuerte”, contó su novia Vanessa Acevedo.
Ella señaló que al escucharla, Micky le tocó entonces la cara, débilmente. El gordito recupera ligeramente su percepción cuando le disminuyen las dosis de morfina que le aplican para combatir el dolor.
Eso fue lo que ocurrió la noche del sábado cuando su familia solicitó que le reduzcan dicho medicamento con el fin de que Micky pueda escuchar los saludos de sus amigos artistas a través del programa de Gisela Valcárcel.
Con menos dosis de morfina, Micky logró sentir el aliento de los héroes de Bailando por un Sueño, refirió su hermano José Luis.
“Solo esperamos su partida, ya no hay nada qué hacer pues tiene comprometidos sus órganos”, agregó. Su novia Vanessa le llevó un ramo de flores.